ISABEL DE OSORIO. LA PUTA DEL REY Y LA PASIÓN DE FELIPE II

El nombre de Isabel de Osorio estará ligado por siempre al de Felipe II, pasando a la historia como “la puta del rey”. Apelativo injusto, ya que no solo compartieron cama, la relación duró quince años, sobrevivió a dos matrimonios y nacieron dos hijos, Pedro y Bernardino de Osorio.

Ignorada injustamente, aplastada por el peso de la historia debido a la envergadura de su amante y sus cuatro matrimonios. Mujer muy culta, sensual y apasionada. Una mujer por la que Felipe II siente una pasión  arrebatadora y con la que intelectualmente se entendía  a la perfección. Isabel contaba con 21 o 22 años cuando conoció a Felipe, siendo ella mayor 6 o 7 años. Aquel joven  es impulsivo y apasionado, muy enamoradizo, con un punto de ilusión inocente y un gran sentido del humor, nada que ver con el hombre que terminó siendo. Un hombre exageradamente religioso y marcado por el sentido de culpa. Se suele decir que el poder altera y cuando eres el rey del mundo y tienes en tus manos el destino de tantos países, imagino que mucho más.

Dánae recibiendo la lluvia de oro, Tiziano

Isabel procede de familia noble. Hija de Pedro de Cartagena y Leyva, Señor de Olmillos, descendiente de una familia conversa que en el S.XV dio obispos a la iglesia y regidores a Burgos, y de María de Rojas, otra familia ilustre, entroncada con los Osorio de quien ella tomaría su apellido. Antes de los cinco años, Isabel se quedó huérfana, primero de su padre y después de su madre, por lo que tuvo que pasar a la tutela de su tío, Luis de Osorio. Isabel gozaba de muy buena aceptación en la corte española de los Austrias por su procedencia. Comenzó siendo dama de compañía de la emperatriz Isabel, madre de Felipe. Al fallecer esta, siguió como dama de las infantas María y Juana. Se cree que la relación comienza a finales de 1542 poco antes de su enlace con Manuela de Portugal, su primera esposa. Con tan solo 17 años el príncipe se tuvo que enfrentar al dilema de tener que renunciar a sus sentimientos a favor de sus obligaciones. Aunque con intermitencias, los quince años que duró el romance atestiguan la importancia que tuvo para Felipe. Sus ecos se extendieron por toda Europa y, con el tiempo, llegarían a figurar en los orígenes de la Leyenda Negra, amañada por uno de los peores enemigos de Felipe II, El príncipe Guillermo de Orange. En su “Apología” lo acusaba de bígamo por haberse casado con María Manuela de Portugal, cuando ya lo estaba con Isabel de Osorio. Es más da por hecho que quien se encargó de negociar este matrimonio clandestino fue Ruy Gómez de Silva, príncipe de Éboli. Jamás se ha demostrado la verosimilitud  de tales  acusaciones. Después de la muerte de María Manuela de Portugal, Isabel permaneció al lado del rey cuando enviudó, nueve años después se casaba con María Tudor.

Venus y Adonis, Tiziano

Todo el tiempo que pasaba el rey con su amante le parecía poco, colmándola con multitud de regalos. Llegó a encargarle a Tiziano dos obras muy sensuales con el rostro de Isabel, Dánae recibiendo la lluvia de oro y Venus y Adonis. En estas obras Tiziano inmortalizó su amor y es sobre estos maravillosos lienzos donde quedaron unidos para siempre los amantes.

En 1557 desde Bruselas, le  otorgó juros por valor de dos millones de maravedíes. En 1562, ella compró algunas villas  a la Real Hacienda y las convirtió en el señorío de Saldañuela, donde Felipe hizo construir un magnifico palacio conocido como “La casa de la puta”. Suponiendo este palacio el más importante testimonio de la entrega del rey a su amante del  que quería que fuera la morada para vivir su amor.

Palacio de Saldañuela | Sarracín
Foto procedente del ayuntamiento de Sarracín

Después de quince años de amor, es el rey quien pone fin a su relación, las circunstancias ya han decidido por él. El rastro de la relación se pierde cuando Felipe II está a punto de firmar la paz con Francia y el Tratado de Cateau-Cambrésis que incluye su matrimonio con la hija del rey francés Isabel de Valois. Las crónicas de Cabrera dejan en blanco una misteriosa estancia de Felipe II en Burgos el 12 de septiembre de 1559, podría ser el día de la ruptura. El día en que Isabel de Osorio dejó de ser “la puta del rey”

Fermina M.C. Cañaveras

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